Orden, ley y civismo: la Alameda es de todos
Postura de Centro Cívitas sobre el ordenamiento del espacio público en la Alameda Mariano Escobedo.
Monterrey, N.L., septiembre de 2026
1. La autoridad se está haciendo presente
A inicios de 2020 llegamos a una comunidad con muchas cosas que atender. Lo primero que hicimos fue conocernos. Luego organizarnos: llevamos cuatro años sesionando cada mes, sin faltar. Y junto a los vecinos, como en un triage, definimos las urgencias y las fuimos atendiendo una por una.
Lo único que Centro Cívitas ha hecho es dar seguimiento a los compromisos que Adrián de la Garza firmó con la comunidad. Desde que tomó posesión como alcalde de Monterrey se estableció una agenda de seguimiento con más de diez reuniones, y con ella hemos ido avanzando.
Reconocemos y respaldamos las acciones del Alcalde en el parque Alameda. Han permitido concretar muchos de esos compromisos: mejora en la limpieza, mayor presencia de la policía, renovación de infraestructura como bancas y botes de basura, rescate del teatro, iluminación y un mantenimiento periódico y constante. Faltan otros: los juegos infantiles, los bebederos y la accesibilidad en la calle Aramberri, para que las personas usuarias del transporte público puedan esperar, subir y bajar del camión sin el riesgo con el que lo hacen hoy. A esos también les daremos seguimiento.
2. Orden, ley y civismo
El parque Alameda nos unió a muchos. Y, como siempre pasa cuando algo cambia de verdad, molestó a quienes se beneficiaban de que no hubiera reglas; algunos lo siguen haciendo. Eso no es un problema del modelo: es la prueba de que funciona.
Para Centro Cívitas el civismo es un balance: los derechos que tengo y exijo, y las obligaciones que debo cumplir. Sin orden no hay derechos que valgan; sin ley no hay orden que dure. El ordenamiento de la Alameda no es contra nadie: es a favor de que las reglas sean las mismas para todos.
3. A quién beneficia el orden
Durante muchos años, el debate sobre el uso de la Alameda tuvo una sola versión, y las y los vecinos fueron siempre espectadores y, al final, los afectados por el desorden. Hoy, por primera vez, la comunidad tiene voz en ese debate.
El ordenamiento de un espacio público como la Alameda de Monterrey beneficia a más de medio millón de personas que cada mes la usan como nodo de transporte público; a más de un millón de visitantes al año; a las personas vecinas, a los negocios y a todas quienes ven en este parque emblemático, en el corazón de Monterrey, un espacio donde cabemos todas y todos.
4. Lo que sí funciona
Lo que comprobamos aquí es sencillo y no era secreto: ni el gobierno, ni las empresas, ni las organizaciones han resuelto por sí solos los grandes problemas que nos abruman a todos. Sinceramente, eso es imposible. Lo que sí funciona es el civismo práctico: alguien identifica un problema concreto, le da seguimiento con constancia y lo resuelve junto con la autoridad, empezando por cosas pequeñas. Ese modelo es cien por ciento replicable en cualquier comunidad: empodera a los ciudadanos y cambia la frustración por logros tangibles. A eso vamos.
Y un llamado a todas y todos, gobierne quien gobierne y aspire quien aspire: la aplicación de la ley en el espacio público no es de un partido ni de un gobierno. Es un derecho de la ciudad, y el civismo es la única forma de sostenerlo.
Centro Cívitas
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